Los beneficios de la fisioterapia acuática

La fisioterapia acuática es una muy buena herramienta para la prevención, tratamiento y recuperación de lesiones, utilizando las propiedades que nos ofrece el agua y, en este tiempo, aprovechando las altas temperaturas que nos lleva el verano. Así lo explica el vídeoconsejo del mes de julio de la campaña “12 meses, 12 consejos de salud”. Como centro de fisioterapia colegiado, Manso de Santo se hace eco de este consejo.


La fisioterapia se puede desarrollar al agua, utilizando sus propiedades con el objetivo de mejorar la función, la actividad y la participación de los pacientes en su propio tratamiento.


En este sentido, destacar que algunas propiedades del medio acuático, como el menor pes o la presión hidrostática, son factores que facilitan la ejecución del tratamiento. De este modo se pueden mejorar la amplitud de los movimientos, haciéndolos más ágiles, fáciles, menos dolorosos y consiguiendo también reducir la sobrecarga conjunta y proporcionando una mayor confianza en un mismo.


Además, cuanto mayor es la profundidad, más presión hidrostática el agua ejercerá en nuestro cuerpo sumergido, produciendo un mayor retorno venoso y linfático, ayudando a disminuir posibles edemas.


La adaptación térmica es otro factor que influye en el buen resultado de este tipo de tratamientos en agua. Mientras que el agua caliente produce vasodilatación superficial que ofrece un efecto analgésico, antiinflamatorio y relajante; el agua fría da la impresión contrario produciendo una vasoconstricción que disminuye la inflamación e incrementa el umbral del dolor y de la actividad muscular.


Es importante recordar que la fisioterapia acuática, además de ser recomendada para cualquier tipo de población y estado sanitario, ofrece un entorno diferente que rompe la rutina terapéutica, lo cual lo convierte en ideal para promover la participación, reduciendo el riesgo de fracaso y aumentando la tolerancia a la frustración.






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